No es un secreto, el sabor de los alimentos que vienen directamente de la tierra a tus manos es muy diferente al sabor de los alimentos de estantería.

Los productos frescos te ofrecen una experiencia casi sinestésica, donde el verde de la albahaca se puede saborear y en el rojo de los tomates puedes escuchar de donde viene. Hace algunos años nos parecía que solo el campo podía dar productos frescos ya que la ciudad no contaba con los espacios adecuados ni el clima propicio, sin embargo esa percepción ya ha cambiado mucho y ahora separar un espacio abierto de la casa para sembrar frutos, esencias o verduras no es una idea descabellada, como tampoco lo es encontrar huertas cercanas que ofrezcan alimentos frescos en tu puerta. Medellín se adelanta a este nuevo modelo de ciudad que trae la frescura del campo para alivianar el caos de la ciudad, ya hay cultivos que también son proyectos artísticos y culturales, donde el frío cemento fue reemplazado por los aromas. Aunque ese contacto con la naturaleza es fundamental, está claro que no todos contamos con el tiempo, por eso existen decenas de huertas que prestan un servicio “huerta-puerta” donde los productos se recogen por la mañana y son llevados directamente hasta tu puerta en el menor tiempo posible. Así que si no podemos sembrar en una huerta, al menos podemos empezar a sembrar un nuevo concepto de consumo.